Hacia el centro, contracción, hacia el borde, extensión. Si por lo menos hubiera base y salvoconductos... Arena al viento, momento de echar la pota y rogar por tener lugar discreto donde amarrar.
Estirando de la piel hasta volverla del revés, poniéndome los órganos por fuera y esperando que si se me caen nadie me los pise. Un riñón lleno de polvo, el higadito con papelillos pegados por fuera, un corazón que, de pegar saltitos en su caja, hierve de ganas de salir a ver mundo... los demás, por el estilo y tal... Cómo cuesta de mantener todo unido, cuántas salidas en falso movidas con algo de tic tac. Mi cuerpo es una pasta gelatinosa rellena de andamios, aguantada con una sábana y unas tirillas. Y qué ganas de rasgarse que tiene la sábana, qué ganas de romperse las tirillas, qué ganas de pudrirse que tiene la pasta dichosa, qué ganas de que le dé el aire a los andamios. Pues estiro de la piel hasta volverla del revés, poniéndome los órganos por fuera y esperando que si se me caen nadie me los pise.
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on martes 22 de mayo de 2007
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Espirales
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