Toda topografía podría ser absoluta. Tomada desde sí misma, la localización, de camino a su establecimiento, accedería desde un espacio previo al espacio mismo, esto es, desde la condición que permitiría la apertura desde la cual el espacio accedería, constituyéndose en su acceder. Así pues, en tanto la localización, de algún modo, se presupondría siempre a sí misma como condición previa para poder ser en su modo particular, locativo, sería el caso que llevaría el fundamento de sí previo a sí misma pero arrastrándolo en sí misma, indistinguible de sí. Es obvio que, si no puede ser distinguido de ella, luego su fundamento no podría ser determinado fuera de la localización misma.
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on sábado 26 de mayo de 2007
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Espirales
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