Vampiresa.  

Posted by Ojos de Lechuza in

¡Cuánto poder, y ni te diste cuenta! Se aparta para dejarte sitio, las ondas flotan (de tu pelo), me despisté y se perdieron (las de agua); visión, vaya: simulación más real. Ando esquizo, ven conmigo a bailar; tus contoneos disuelven las estalactitas, tu matriz es tan invisible que casi puedo olerla, me vacila con sus arcanos, qué raritos; ¿qué esperabas? Al reclamo de la placenta, al regreso a la calidez suspiradita, tiriri, tiriri, tus palabras apuntan, déjame sitio en tu cripta, vampiresa.

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3 comentarios

Primero que todo me disculpo de mi ausencia blogueril, las razones son muchas... y entrelazadas dan como resultado la ausencia esteril, pero ya estoy de vuelta.
Mi estimado(a) me creerás que aún no cacho si eres hombre o mujer (para el caso de la comunicacion recíproca me da igual), cre que la vampireza en cuestión es una sádica artista del placer, que mezclado con la impaciencia de quien desea puede provocar estragos de las más insospechadas índoles.
Envidia por ella... ya quisiera yo poseer esa virtud.

7 de junio de 2007 2:20

Como decía Benjamin: "Destruye, ¡haz sitio!"

8 de junio de 2007 0:23

Bienvenida de nuevo, Sangre Ácida, te echábamos de menos. Y yo no envidiaría demasiado determinadas "virtudes"... demasiado fácil determinados dones se convierten en maldiciónes.

Y, herr Tort, muy atinado, como siempre: si algo hay que contribuya a la perpetuación de los ciclos de la entropía, eso es el carácter vampírico de ciertos seres.

9 de junio de 2007 11:17

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