Entregado al camino, imaginen, éste decide -sin poder- cegarse, embrutecerse y agrietarse, y los socavones, los recovecos y las laminaciones botan a chispazos o explosiones. De las herramientas se arrastran fluidos pastosos o a chorro; el caso es que te venga a contrapelo. Las secciones caen sepultadas por la aguja y volverá, incansable, a taparlas; y tanto se congela, esplineado, todo, como acelera y acelera y acelera. Ya no y todavía no; en cambio pero aquí se está; se empuja pero se frena. En crestas o valles, sobrevenido o subvenido, gracias o a pesar; el caso es, una vez atrás, sólo queda tirar tierra.
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on miércoles 18 de julio de 2007
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Infrecuencias
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