Para circular a través de las discontinuidades, para dar vueltas y vueltas con los ojos cerrados y escupir después, para dejarse desorientar y sumir y castigar y gotear y arrojar a continuación una última apuesta. No importó el temple: si firme, el crujido de su quebrar fue tan sólo mayor. Vaporizado, pastado, extrusionado, pisoteado, mordido; fue cosa de dejarse llevar o no, como si importara, como si alguna vez hubiera habido opción, en los brazos, en los brazos del maëlstrom, girando tan deprisa que no sabemos si nos regurgita hacia fuera después de habernos tragado o al revés, nos engulle, hacia adentro, hacia afuera, dentro-fuera, fuera-dentro; nos contrae, nos estira, ensancha, alarga, aplasta, comprime: trago-vómito, la blandura del yo no resultó ser tal.
This entry was posted
on lunes 28 de enero de 2008
at lunes, enero 28, 2008
and is filed under
Espirales
. You can follow any responses to this entry through the
comments feed
.
